Santo Domingo, D.N.: En el país, un nuevo caso de presunta corrupción ha sacudido a todos los sectores. Se trata del fiscal adjunto Aurelio Valdez Alcántara, quien, según informaciones preliminares, fue sorprendido en flagrante delito al recibir 10,000 dólares de una persona vinculada a una investigación relacionada con SENASA.
Y aquí es donde uno se queda pensando…
¿Hasta qué punto hemos normalizado lo inaceptable?
Este fiscal formaba parte del departamento encargado de perseguir la corrupción. Sí, el mismo órgano que tiene la responsabilidad de investigar, acusar y llevar ante la justicia a quienes traicionan la confianza del pueblo.
¿Qué cachaza es esa?
Ser parte del sistema que combate la corrupción… e incurrir en la misma práctica. Hay que estar fuera de foco.
Este tipo de casos no solo representan una falta individual, sino un golpe directo a la credibilidad de las instituciones. Porque cuando quien debe hacer cumplir la ley es señalado por violarla, el daño no es solo legal… es moral.
Y aquí lo digo claro: situaciones como esta obligan a ir más allá de una simple sanción. Aquí hay un problema serio de conducta. Porque no es un error cualquiera, es una decisión consciente dentro de una posición de poder.
Yo, personalmente, considero que este tipo de comportamiento amerita incluso una evaluación profunda del perfil del funcionario. Porque no es normal que alguien con esa responsabilidad actúe de esa manera.
La lucha contra la corrupción no puede ser un discurso… tiene que ser coherencia.
Y casos como este nos recuerdan que el verdadero problema no es solo la corrupción…
es la doble moral.











